Credo y Compromiso Colectivo sobre las Relaciones de Género

O CURSO LATINOAMERICANO DE PASTORAL E RELAÇÕES DE GÊNERO, foi realizado pelo CESEEP, em parceria com o GELEDÉS, realizado e 04 a 20 de fevereiro de 2020, no CESEEP. Durante o processo de sistematização dos conteúdos do curso, foi produzido um texto coletivo com três elementos: a) o que cremos; b) o que repudiamos e; c) com o que o grupo se compromete ao voltar às práticas em cada local de origem.

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CURSO LATINOAMERICANO DE PASTORAL Y RELACIONES DE GÉNERO – 2020

GÉNERO, RAZA Y POLÍTICA EN TIEMPOS DE FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO

CREDO Y COMPROMISO COLECTIVO SOBRE LAS RELACIONES DE GÉNERO

La sistematización de los contenidos en el curso 2020 se realizó desde la perspectiva de la Metodología de Educación Popular, escuchando a las/os participantes en relación a los aspectos más destacados de cada contenido trabajado con las/os asesoras/es. A partir de los conceptos aprendidos, se firmaron el CREDO COLECTIVO y el COMPROMISO de continuar la reflexión iniciada en el curso sobre Género, raza y política en tiempos de fundamentalismo religioso al regresar a las prácticas en comunidades y grupos de origen.

CREEMOS

En la comunión de personas y de la naturaleza, de las diferentes culturas y simbologías, en un mundo donde se puede aprender del intercambio de conocimientos y experiencias y en una América Latina libre de desigualdades y que valore las culturas de sus pueblos originarios. América Latina es Afrodescendiente y somos bebedoras/es de la Madre África, con una historia llena de culturas, diversidad de idiomas y razas, luchas y conquistas. También es importante comprender la historia de América Latina en general, pero especialmente, el sistema esclavista y sus consecuencias para las mujeres negras e indígenas.

Que la espiritualidad es una fuerza que nos mueve a amar, creer, sentir, cuidar a los demás y a nosotros mismos y, de manera particular, a expresar esta fuerza en las luchas sociales.

En el intercambio de experiencias que nos ayudan a enfrentar los desafíos e iluminar nuestra propia práctica, utilizando la sistematización como instrumento de planificación y evaluación, dentro de los principios de la Educación Popular. En este proceso de sistematización, el registro, en sus diferentes formas, asume un papel importante en el trabajo sobre género.

En la importancia de las mujeres en la historia como transformadoras de la realidad. Conocer sus historias borradas y silenciadas en la Biblia es una forma de resistir al patriarcado que ha dominado y oprimido a las mujeres durante mucho tiempo. La lectura popular de la Biblia favorece la comprensión del mensaje de Dios desde la vida de las personas.

En la lectura crítica de cualquier libro sagrado que pueda interpretar la realidad actual a la luz de lo que está en las escrituras de cada religión. En unidad entre cristianos y en diálogo interreligioso y con personas con otras filosofías de vida y que luchan por la misma causa.

En la igualdad de género y raza, en el trabajo, vida familiar y religiosa. El espacio impuesto hoy a las mujeres en la sociedad es pequeño frente a su capacidad y a lo que vienen conquistando.

En la importancia de la participación activa de las mujeres en los procesos políticos, haciendo ejercicio de su ciudadanía. Las políticas conservadoras tienden a naturalizar la violencia de género y terminan siendo aceptada como normal en la sociedad. Es necesario crear políticas públicas que incluyan acciones a favor de las mujeres, de las identidades de género en su conjunto, con la participación de sujetos que sufren violencia y discriminación. Que las políticas públicas sean asumidas por los gobiernos y por diferentes organizaciones públicas y sociales para defender los derechos de las mayorías silenciadas.

En la educación como herramienta de liberación. La educación en género y derechos humanos es fundamental para abrir el debate sobre las garantías del derecho a las diferencias de género. La conceptualización de las palabras tiene el poder liberador para construir nuevas narrativas, es decir, la narrativa liberadora de las/os oprimidas/os.

 REPUDIAMOS

La violencia contra cualquier persona y cultura y la destrucción de la naturaleza. Que las personas sean tratadas como números, como datos estadísticos. Es inaceptable cualquier tipo de desigualdad entre hombres y mujeres, ya sea salarial, en la vida religiosa o familiar.

El uso de la espiritualidad para cualquier tipo de violencia o interés personal y aquellos que instrumentalizan la espiritualidad para obtener ganancias o para proyectarse individualmente.

La negación de las experiencias vividas por los pueblos. Única práctica “aceptable” que hace que sea imposible que las personas se emancipen. Lo que nos separa, lo que nos entristece, nos impide vivir y sentir colectivamente. Vivir sin poder expresar libremente nuestra fe y espiritualidad.

El uso de la política y la religión para silenciar las historias de mujeres que necesitan ser contadas, así como el proceso histórico que borra a muchas mujeres en la historia. Cualquier tipo de religiosidad, que presente una verdad absoluta, y que la utilice para discriminar y demonizar otras creencias. Exclusivismo teológico, religioso y eclesial que excluye otras creencias religiosas. Creencias religiosas que separan y dividen.

La censura y criminalización de la educación en relación con el currículo que trae el debate sobre raza, género, religión o expresión de fe.

El fundamentalismo religioso que mantiene un sistema de subordinación de las mujeres a los hombres. La lectura literal de la Biblia, interpretada de una manera que perjudica a las mujeres y justifica la dominación masculina. El proceso de colonización fundamentalista se impuso en nuestro continente y sigue presente hoy para mantener las estructuras de poder machista y opresivo.

La historia contada por los dominadores. La esclavitud y la explotación del hombre por el hombre. Una sociedad hegemónica y estática y la falta de políticas públicas que permitan romper esta norma social exclusiva.

Los conflictos entre raza, religión y sociedad. La negación de nuestras historias y culturas. Cualquier religión, arte o legislación que sea un instrumento de deshumanización.

El conservadurismo religioso y social, la explotación de los cuerpos de las mujeres y las formas violentas e institucionalizadas que las excluyen. Intolerancia, discriminación y violencia de género.

La indiferencia del Estado y de los políticos y de muchas religiones ante los problemas sociales, especialmente en relación con la violencia de género.

NOS COMPROMETEMOS

A respetar las diferencias en nuestros grupos de trabajo cuando regresemos a nuestros lugares de origen. A cuidar de las personas y de la naturaleza. A respetar y hacer cumplir los derechos de los diferentes grupos con los que trabajamos. A contribuir con conocimiento sobre historias de mujeres, dentro de las comunidades y de la vida religiosa. A sistematizar las experiencias en nuestros proyectos para recordar lo vivido, y para hacerlo mejor.

A vivir una espiritualidad liberadora, transmitir conocimientos, experiencias y comprender las motivaciones que otras personas tienen para actuar. Respetar las creencias y la espiritualidad de los demás, con una espiritualidad liberadora como camino de transformación.

A conocer y a dar visibilidad a las mujeres bíblicas y a todas aquellas que han luchado por la vida de otras mujeres. A adaptar la lectura feminista de la Biblia, para que ayude a ver a las mujeres como protagonistas de la historia, de la religión y de la política. A realizar, en nuestras actividades de formación, una lectura popular de la Biblia.

A desmitificar las relaciones de poder existentes en nuestra vida cotidiana y luchar por la igualdad de derechos para las personas, independientemente de su raza, género y religión. Para eso, será necesario repensar las implicaciones del género en la estructura histórica y sus consecuencias para el día de hoy.

A no callar ante las injusticias; somos llamadas/os a ser voz en las demandas sociales, especialmente de las mujeres. A estar al lado de las mujeres que luchan por políticas públicas emancipadoras y en la construcción de una contracultura que nos permita, por ejemplo, equilibrar las horas de trabajo de las mujeres. A optar siempre por el diálogo, por la tolerancia y la acogida, superando paradigmas y prejuicios contra las mujeres. A tener en cuenta, en nuestro trabajo formativo, nuestros orígenes pluriculturales y multiétnicos.

A multiplicar y compartir los temas del curso sobre políticas públicas en nuestros grupos de origen. A crear conciencia de los problemas sociales y luchar contra las políticas conservadoras que fomentan cualquier tipo de violencia. Ser ciudadanas/os activas/os en la política; participativas/os y articuladas/os.

A diagnosticar situaciones de violencia, en nuestras prácticas, para ayudar a las personas con profesionalismo en áreas donde sea necesario. A movilizarnos, aportando conocimiento sobre género y raza. A incorporar a mujeres en los cursos y talleres sobre género.

A conceptualizar, en el área de género, los términos que están en disputa semántica para una mejor comprensión y uso de los mismos. A aprender más sobre mujeres con raíces afro-indígenas, a estudiar y a difundir sus historias.

CESEEP, 20 de febrero de 2020. 

2020-02-24T14:44:42-03:00

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